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LOS CÓMPLICES
“PALESTINA, ES NECESARIO ROMPER EL SILENCIO. ITALIA Y EUROPA DEBERÍAN ACTUAR AQUÍ Y AHORA”

 
Por Luisa Morgantini
Publicado en Liberazione 22 de enero de 2008

Traducido del inglés por María Palomares Arenas, Mujeres de Negro

 
 

Las últimas e inciertas reacciones de la Unión Europea están agravando el aislamiento y la dramática situación de la población de los Territorios Ocupados.   Más de 40 palestinos han sido asesinados y cientos han resultado heridos en una sola semana por causa de los intensos ataques israelíes en la Franja de Gaza y Cisjordania. Entre las víctimas se encuentra una mujer que murió como consecuencia del ataque al Ministerio del Interior, bombardeado el viernes 18 de enero, de acuerdo con un plan: una guerra planificada y un castigo colectivo contra una “entidad enemiga” en la que vive un millón y medio de personas.   Ahora mismo, se supone que se ha abierto el punto fronterizo por el que pasan el combustible y los medicamentos. Esto ocurre después de 4 días consecutivos de total bloqueo durante los cuales los habitantes de la Franja se han visto obligados a vivir horas en el frío y la oscuridad por falta de carburante. El Ministerio de Defensa, en realidad el ministerio de la guerra, dirigido por Ehud Barak, ha sellado completamente todas las fronteras, cortando el paso incluso a los convoyes humanitarios de las Naciones Unidas que querían llegar a una Franja ya sofocada por meses de cierre, con pacientes en los hospitales que no pueden recibir atención, con los generadores y las bombas de agua apagados, con grandes colas frente a las panaderías para conseguir pan, y con el anuncio de la UNRWA : “Si la presente situación persiste tendremos que dejar de distribuir comida a 860.000 personas el jueves o el viernes”. La agencia de la ONU que gestiona la asistencia a los refugiados palestinos ha repetido estas declaraciones una y otra vez durante los últimos meses. Evidentemente, éstas han sido ignoradas por los “mercaderes de la política y la muerte” y se sigue viendo, según informes de Amnistía Internacional y otras ONGs, al menos trece pacientes de cáncer y otras enfermedades graves que no pueden salir de la Franja para recibir tratamiento y se enfrentan al riesgo de morir en silencio. Esto es lo que les ha ocurrido a otros 62 pacientes desde el inicio del bloqueo debido a la falta de permisos y continuará pasando a más personas heridas o muertas ahora en los últimos bombardeos.

Es muy duro recontar el número de muertes, éstas aumentan hora tras horas, cada vez que una consulta las agencias de noticias. Es duro explicar que detrás de cada número hay niños, mujeres y hombres: “hemos matado a 810 palestinos” dice Diskin, alto cargo del Shin Bet y comandante de la Brigada Gaza. El Coronel Ron Ashrov se congratula por haber dirigido una operación con gran éxito ya que se asesinaron a 18 palestinos durante la pasada semana en Zeitun.   Y no hay ninguna condena por parte de la Comunidad Internacional ni de la Unión Europea , a parte de las aisladas declaraciones de la comisaria de Relaciones Exteriores de la UE , Benita Ferrero Waldner, que ayer pidió a Israel “reanudar el suministro de petróleo y reabrir las fronteras” a la ayuda humanitaria, o las voces recientes de los gobiernos italiano y francés que expresan preocupación por “una ya catastrófica situación humanitaria”. A parte de las condenas por el empeoramiento de la crisis humanitaria y las peticiones de permitir la entrada de medicinas y combustible, nadie ha pedido hasta ahora firmemente la reapertura de las entradas a la franja para las personas y las mercancías ni el fin del embargo que asfixia Gaza. Acabar con el bloqueo es la única manera de acabar con los lanzamientos de cohetes Qassam contra civiles israelíes por parte de los palestinos, condenables, contraproducentes, y un signo de impotencia y de rabia, no de resistencia. La Unión Europea , en vez de esto, se ha mantenido sorda a la resolución votada el pasado octubre en la que el Parlamento Europeo demandaba que el gobierno de Israel pusiera fin al bloqueo de Gaza, y ha demostrado una completa falta de eficacia política para actuar contra todo lo que, como atontados, estamos viendo y de lo que, no obstante, somos responsables.

La UE debería primero pedir perdón por no haber ayudado a poner fin a la ocupación militar israelí y por no haber ayudado a la creación de dos estados para dos pueblos; pedir perdón por las muertes en la Franja , por no haber ordenado inmediatamente y de manera unánime el cese de los ataques aéreos israelíes. Perdón por ni siquiera haber propuesto la intervención inmediata de una fuerza internacional que proteja a las dos poblaciones civiles, de la Palestina ocupada y de Israel, y que pueda garantizar la legalidad y la seguridad que han sido barridas por 40 años de ocupación militar, junto con las esperanzas de paz a pesar de las promesas rotas de Anápolis.   Ayer el Primer Ministro Salam Fayyad ha pedido de nuevo la presencia internacional para proteger a los civiles durante una entrevista con el periódico L'Unita “para crear las condiciones mínimas para que las negociaciones se desarrollen de la mejor manera”. También apeló al gobierno italiano a “actuar, junto con otros países europeos, sobre Israel, para que ponga fin al castigo colectivo que inflige a la población civil de Gaza”.

En cambio, las políticas de la UE y de la Comunidad Internacional han contribuido a la división de la población palestina y a la debilidad de su representación política; desperdiciando la oportunidad de reforzar la cohesión al negar el apoyo al gobierno nacional de unidad, un gobierno en el que todas las entidades políticas palestinas se reunieron alrededor de una mesa y acordaron en una plataforma unitaria reanudar las negociaciones con Israel con la propuesta de dos estados para dos pueblos fundamentados en las fronteras de 1967 y con Jerusalén como capital compartida. Hemos contribuido a la creación de esta crisis y a afianzar la lógica, que es clave para la política de EE.UU. e Israel, de “divide y vencerás” que está acabando con una población ya de por sí exhausta, ocupada y sitiada. También somos cómplices de esta lógica si no promovemos el principio de que solo una política de inclusión puede llevarnos a una paz justa y duradera, si no apoyamos el esfuerzo tenaz del Presidente Mahmud Abbas y el Primer Ministro Salam Fallad para conseguir la unidad de la población y el territorio palestinos, y por último si no enviamos mensajes positivos, incluso durante la tragedia, como hizo una delegación de Fatah hace unos días visitando a Mahmud Az-Zahhar, líder de Hamas y ex Ministro de Exteriores de la Franja de Gaza para expresar sus condolencias por el asesinato de su hijo Husam durante uno de los ataques aéreos israelíes del pasado martes, o como el dolor del padre del soldado israelí Shalit, secuestrado por Hamas y no liberado porque el gobierno israelí se niega a liberar presos palestinos.

Con toda esta sangre, con todas estas muertes, nadie puede ser absuelto por su silencio. La Unión Europea , así como la política del Cuarteto, es responsable y debe asumir esa responsabilidad: pedir el fin de los bombardeos y del bloqueo de Gaza – como demanda la sociedad civil de todo el mundo reunida en la Campaña “Fin del Bloqueo" (www.end-gaza-siege.ps, email end.gaza.siege@gmail.com) – que el 26 de enero verá como organizaciones israelíes, palestinas e internacionales intentarán romper el cerco con una marcha unitaria al paso de Eretz, llevando un convoy con productos recogidos por la población israelí. También en Roma, y en otras ciudades del mundo, la gente se reunirá para pedir el fin del bloqueo a Gaza. Pero corresponde a los gobiernos y las Naciones Unidas asegurar una protección a la población civil, trabajar para conseguir la unidad del pueblo palestino y acabar con la ocupación israelí. Y sobre todo, es el momento de presionar al gobierno de Ehud Olmert para que respete las promesas hechas para conseguir paz y seguridad, comenzando con el fin de los bombardeos a Gaza y poniendo fin a la expansión de los asentamientos ilegales en Cisjordania y Jerusalén. La política actual de Olmert empuja a actos de guerra, genera violencia e incita a la revancha, destrozando todo posibilidad de paz y seguridad para las dos poblaciones.   Necesitamos romper el silencio y actuar: Italia y Europa deberían responder a la llamada de Fayyad para “salvar Gaza del dolor”, es también un medio para parar los cohetes que llueven sobre la ciudad de Sderot y apoyar a los muchos israelíes y la mayoría de palestinos que quieren paz e igualdad de derechos y que todavía tienen el coraje para denunciar y la tenacidad de resistir en una lucha popular y noviolenta.

 
Luisa Morgantini es Vicepresidenta del Parlamento Europeo