Así, las mujeres que trabajan en entidades sociales ocupan sobre todo puestos relacionados con la coordinación general, cooperación, la gestión del voluntariado, administración, contabilidad, secretaría y comunicación. Las funciones de los hombres se centran en coordinación o dirección, educación, sensibilización y cooperación.
A esto se añade el hecho de que "el 21,5% del personal contratado en las ONGD son mujeres con jornadas laborales de 20 horas o menos, y es significativo que este grupo esté constituido por madres o chicas jóvenes en permanente formación", añade Clara Bastardes, que explica que aunque de esta manera las mujeres pueden conciliar vida laboral y familiar, desde una perspectiva de género tienen menos derechos, como prestaciones sociales y sueldos más bajos.
En los puestos de dirección de las ONGD, en cambio, existe una "paridad" entre hombres y mujeres, pero hay que tener en cuenta que muchas de las entidades analizadas y que están dirigidas por mujeres tienen una delegación en Cataluña y no la sede central. Además, "aunque exista paridad, las cifras no reflejan la realidad de lo que pasa en las bases y la feminización de las ONG", añade Laia Franco.
Aprender del Sur
Una de las autocríticas que se desprenden del informe es, precisamente, que a pesar de la situación de desigualdad de género que se vive en las organizaciones del norte, desde hace años éstas exigen a sus contrapartes en el sur políticas y actividades con enfoque de género. Asimismo, casi siempre "suelen asociar género sólo al aspecto técnico en gestión de proyectos de cooperación, sin tener en cuenta el aspecto más teórico y práctico", apunta el documento.
En este contexto, explica Laia Franco, es necesario mirar hacia las contrapartes porque muchas de ellas trabajan desde hace años con una visión de género, "con una conciencia política y de mujer". De esa manera, afirma el estudio, "las desigualdades de género no son un problema de las sociedades del Sur, sino que en nuestras sociedades y ONG también hay desigualdades". Por eso, añade, "hay que modificar también la visión victimista de las mujeres del sur y superar el diseño de proyectos asistencialistas".
Recomendaciones
Para realizar este estudio, las autoras Clara Bastardes y Laia Franco han analizado durante dos años la realidad de 48 ONGD adheridas a la Federación Catalana de ONGD. En concreto, se han fijado en el ideario de las ONG y su concepción de desarrollo, en si tienen en marcha políticas de género y presupuestos específicos y en cuestiones como la conciliación familiar, los horarios y sueldos y la formación en género.