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75 aniversario del voto de la mujer en España


 

El 1 de octubre de 1931, durante la II República, 161 votos a favor en contra de 121 dieron a la sociedad española el sufragio femenino.

Pero el camino hasta aquí no fue fácil. En 1924 se había limitado el derecho a las mujeres solteras o viudas para que no se crearan conflictos matrimoniales, se temía que las mujeres votaran mayoritariamente a la derecha y desapareciera la República e, incluso, se oyeron argumentos sobre la incapacidad natural de la mujer para reflexionar racionalmente y decidir su voto.

Clara Campoamor defendió el voto, enfrentándose incluso a sus compañeros de partido y a otras diputadas feministas con más recelos como Victoria Kent.

El legado de Campoamor acabó enterrado, como tantas otras cosas, cuando se instauró la dictadura.
Una historia sin punt final
La historia del sufragio femenino aún no ha acabado y está repleta de datos curiosos y anécdotas llamativas. Por ejemplo, en 1776 en Nueva Jersey se autorizó accidentalmente el primer sufragio femenino –ya que se usó la palabra "personas" en lugar de "hombres" –, pero se abolió en 1807. El primer país en reconocer este derecho fue Nueva Zelanda en 1893 y el último ha sido Kuwait en 2006. Líbano, Omán o Arabia Saudí son algunos de los países que aún prohíben la participación de las mujeres.
Además, en muchos países se aprobó el sufragio femenino antes que el sufragio universal, es decir, sólo podían votar hombres y mujeres de raza blanca.

Aunque el voto de la mujer haya sido una derecho básico conseguido, todavía quedan muchos derechos y pasos a dar para alcanzar la no discriminación de la mujer.

En España, en este año, unas 60 mujeres han muerto víctimas de la violencia de sus maridos. Otras siguen teniendo grandes dificultades para conciliar la vida laboral y familiar, no acceden al empleo en igualdad de condiciones o sufren explotación sexual. En otros países, son las primeras víctimas de la violencia y la pobreza, siguen excluidas de la educación o explotadas laboralmente recibiendo un sueldo muy inferior al de los hombres.

Así las cosas, habrá que seguir luchando para que nadie olvide ni a Clara Campoamor... ni a ninguna otra mujer. 


Font: Canal Solidario-OneWorld 2006